La odisea de la PAC Felipe Medina Dec 08, 2013 - 16:34

Hace un tiempo que escribí en este mismo blog sobre la complejidad de la PAC y de todas las normas y condicionantes que establece para las producciones agrarias y el funcionamiento de la cadena agroalimentaria en general. No en vano, organizaciones agrarias, agentes y empresas de la cadena y medios de comunicación, se afanan en organizar eventos y jornadas de gran audiencia para enriquecer el debate y trasladar todas las novedades a todo aquel afectado por los cambios que acarrea. Tal y como afirmé en su día, la nueva PAC está muy lejos del lograr el objetivo de simplificación pretendido, ya que estamos ante una política difícil de explicar a los agricultores. Y lo que es peor, difícil de hacer entender a los ciudadanos. Consciente de esta dificultad, la Comisión Europea ha creado un videojuego gratuito llamado “CAP Odyssey” para facilitar su comprensión.

CAP Odyssey, ha ganado el primer premio del Fun&Serious Game Festival de 2013 en la categoría de juegos sociales. Desarrollado para conmemorar el 50 aniversario de la Política Agraria Común, comienza antes de la aplicación de la PAC (años 50-60), y permite al jugador adaptar su explotación agraria a los principios fundadores de la economía agraria, incluyendo la producción, las ventas y la evolución de los precios y mercados. El jugador debe además gestionar diferentes riesgos climáticos, debiendo drenar los campos o comprar una cosechadora con el fin de mejorar la productividad. 

El juego plantea el desafío de ser el gerente de una explotación agraria de forma sostenible, de acuerdo con las evoluciones de reglamentación de la Unión Europea. La seguridad alimentaria, los ingresos de los agricultores, la gestión de los recursos naturales, el cambio climático, la volatilidad de los precios, los devenires de la cadena agroalimentaria y el mantenimiento de la actividad dentro de los espacios rurales, son factores que el jugador debe tener en cuenta. En definitiva, una herramienta más que se pone a disposición del sector agroalimentario para trasladar a la sociedad la necesidad de una política agraria común europea para garantizar que comemos sano y de calidad todos los días a un precio razonable. Además, si se dignifica la profesión del agricultor y la importancia de su labor para todos nosotros, mucho mejor. ¿Te animas a jugar una partida?

El valor añadido bruto (VAB) de un sector productivo es el indicador que mide la riqueza obtenida por dicho sector en un periodo concreto. Su homólogo en relación al conjunto de la economía es el PIB (Producto Interior Bruto) mucho más conocido. (un 4,3% menos) que en 2010. Si comparamos el VAB agrario por ocupado con el PIB general por ocupado, o lo que es lo mismo, la riqueza obtenida por un agricultor respecto a la obtenida por un trabajador medio en España, vemos que las diferencias son notables.

La riqueza que genera el sector agrario a las personas que trabajan en dicho sector está decreciendo en exceso. La renta de los profesionales del sector agrario, imprescindible para nuestra economía e imprescindible también para nuestro bienestar y calidad de vida, está viéndose deteriorada paulatinamente.


Algunas noticias de los últimos días invitan a la reflexión sobre la apuesta definitiva que debe hacerse por desarrollar en mayor medida nuestros sectores productivos, aquellos que muchos expertos coinciden en señalar como los que deben sacarnos de la crisis (sector turístico, sector agroalimentario, etc.). Durante esta semana se pudo escuchar que beneficiado por, entre otras causas, la inestabilidad existente en los países árabes. Como se suele decir, a río revuelto, ganancia de pescadores. Convendría aprovechar el momento para fortalecer aún más ese sector con vista a que la situación vuelva a la normalidad en unos años y haya que volver a competir en igualdad de condiciones.


Mientras, ¿Cómo es posible que se llegue a esto? ¿Qué se está haciendo mal para que los principales agentes de un sector productivo tan importante como el lácteo en España tengan que recurrir a tan inusual forma de retirar producto del mercado? ¿No existen mecanismos institucionales para hacerlo? ¿Será que no funcionan? Si es así, algo habrá que hacer. Recordemos que sin agricultura, nada.

La actividad agraria debe entenderse como una actividad económica consistente en la utilización de una serie de medios y factores de producción para la producción de alimentos y otras materias primas agrarias, cuyo objetivo final es la obtención de  unos beneficios económicos. En los últimos años, el sector agrario ha contemplado un incremento sin precedentes de los costes de producción de los principales insumos que se utilizan en la producción. Según la 1ª estimación de la renta agraria publicada por el nuevo Ministerio de Agricultura en Diciembre de 2011, todas las partidas de los costes de producción se incrementaron en 2011 a excepción de los fitosanitarios.

 

 

Los fertilizantes se encarecieron un 20,1%, la energía un 17,7% y los piensos un 15,6% respecto al año anterior. Por el contrario, los precios de las producciones vegetales disminuyeron un 2,6%, destacando entre ellos los de las frutas (-1,7%), las hortalizas (-14,3%) y las patatas (-12,7%) muy condicionados por los efectos de la crisis de la bacteria alemana. A nivel global, el valor de la producción agrícola se mantuvo constante gracias a los incrementos de precios de los cereales (6,6%), los forrajes (18,6%) y el vino (8,8%). La ganadería ofreció mejores resultados. El aumento de un 3% de la producción y de un 7,2% de los precios han traído asociado un incremento del valor de la producción del 10,4%, donde destacan el buen comportamiento de la avicultura, el bovino y el ovino-caprino.

 

Respecto a años anteriores, los costes de producción han sido en 2011 un 10,2% más elevados que en los 5 anteriores, destacando el encarecimiento de las partidas de energía (18,1%), la de fertilizantes (15%) y la de piensos (13,6%). El porcentaje que los consumos intermedios representaron sobre la renta agraria en 2011 alcanzó el máximo histórico del 90%, por lo que el margen o beneficio a disposición de los profesionales agrarios fue más estrecho que nunca. Además, el nivel de endeudamiento del sector agrario supera por cuarto año consecutivo el de la renta agraria. En 2011, los agricultores soportaron una deuda por valor de 22.436 millones de euros, mientras que la renta agraria se quedó en 22.181 millones de euros. A pesar del contexto de crisis económica de carácter general, el sector agrario está sirviendo en ocasiones de refugio de empleo proveniente de otros sectores. En 2011, según datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración, la afiliación media a la seguridad social en el sector agrario fue de 1.190.857 personas (enero-octubre), mientras que la del año anterior fue de 1.204.339, lo que supone un decremento de tan sólo el 1,1 %.

En cualquier caso, merece la pena preguntarse sobre cuánto aguantará el sector agrario produciendo en base a unos costes que no paran de crecer y con unos mercados que no compensan en mucho casos esos incrementos de costes. Somos un país netamente exportador y nuestra competitividad depende en gran medida de los costes de producción. Hacen falta medidas innovadoras para mejorar la estructura de costes del sector agrario. Ideas no faltan. Sólo se necesita voluntad para desarrollarlas y demostrar así que el sector agrario es un sector estratégico para España. Sin Agricultura, Nada.